Esta competencia permite vivir en sociedad, comprender la realidad social del
mundo en que se vive y ejercer la ciudadanía democrática. Incorpora formas
de comportamiento individual que capacitan a las personas para convivir en
una sociedad cada vez más plural, relacionarse con los demás, cooperar,
comprometerse y afrontar los conflictos. Adquirir esta competencia supone ser
capaz de ponerse en el lugar del otro, aceptar las diferencias, ser tolerante y
respetar los valores, las creencias, las culturas y la historia personal y colectiva de los otros
Además incluye habilidades para participar plenamente en la vida cívica.
Requiere asumir los valores democráticos, aceptar y practicar normas sociales
acordes con ellos, el conocimiento de los fundamentos y los modos de
organización del estado democrático y el ejercicio de las libertades, los deberes
cívicos y la participación que constituyen la ciudadanía activa e integradora de
diferencias.
Por otra parte supone conocer las experiencias colectivas y la organización y
funcionamiento de las sociedades, la riqueza y pluralidad de la sociedad
española y europea, su pasado histórico, los elementos que son comunes y los
que son diferentes, así como los espacios y territorios en que se desarrolla la
vida de los grupos humanos en general. Comprender la realidad social del
mundo en el que se vive, sus logros y sus problemas es condición necesaria
para comprometerse personal y colectivamente en su mejora, en un marco que
comprende desde lo más cercano hasta lo más global.
Es una competencia básica para poder convivir y para hacerlo de forma
comprometida con los valores universalmente aceptados, los derechos
humanos y los valores constitucionales y está asociada por ello a derechos
democráticos de participación. Se persigue con ello una ciudadanía del mundo
compatible con la identidad local, formada por individuos que participan activamente
mundo en que se vive y ejercer la ciudadanía democrática. Incorpora formas
de comportamiento individual que capacitan a las personas para convivir en
una sociedad cada vez más plural, relacionarse con los demás, cooperar,
comprometerse y afrontar los conflictos. Adquirir esta competencia supone ser
capaz de ponerse en el lugar del otro, aceptar las diferencias, ser tolerante y
respetar los valores, las creencias, las culturas y la historia personal y colectiva de los otros
Además incluye habilidades para participar plenamente en la vida cívica.
Requiere asumir los valores democráticos, aceptar y practicar normas sociales
acordes con ellos, el conocimiento de los fundamentos y los modos de
organización del estado democrático y el ejercicio de las libertades, los deberes
cívicos y la participación que constituyen la ciudadanía activa e integradora de
diferencias.
Por otra parte supone conocer las experiencias colectivas y la organización y
funcionamiento de las sociedades, la riqueza y pluralidad de la sociedad
española y europea, su pasado histórico, los elementos que son comunes y los
que son diferentes, así como los espacios y territorios en que se desarrolla la
vida de los grupos humanos en general. Comprender la realidad social del
mundo en el que se vive, sus logros y sus problemas es condición necesaria
para comprometerse personal y colectivamente en su mejora, en un marco que
comprende desde lo más cercano hasta lo más global.
Es una competencia básica para poder convivir y para hacerlo de forma
comprometida con los valores universalmente aceptados, los derechos
humanos y los valores constitucionales y está asociada por ello a derechos
democráticos de participación. Se persigue con ello una ciudadanía del mundo
compatible con la identidad local, formada por individuos que participan activamente